Al calorcito de la sopa

Feliz año! Inauguramos un nuevo año y con el multitud de objetivos y propósitos que tenemos en mente, muchos de ellos se cumplirán y otros los iremos olvidando poco a poco tal y como pasen las semanas y vayamos retomando el ritmo de nuestra frenética vida.

Y junto al nuevo año nos hemos adentrado también en una nueva estación, que generalmente suele pasar desapercibida al coincidir en su llegada con los preparativos de la fiestas navideñas, el invierno.

La estación más fría del año nos lleva acompañando ya unas semanas, y ahora que volvemos a la rutina no podía dejar pasar la oportunidad de recordarte como deberías de afrontar la alimentación en esta nueva estación.

Según la medicina tradicional china, el invierno está  relacionado con el riñon, órgano principal de donde surge la energía vital y en el que se acumula durante toda nuestra vida , por tanto nutrirlo adecuadamente resulta de especial importancia y para ello los alimentos más beneficiosos son los alimentos oscuros, de color negro y morado como las moras, grosellas y arándanos, el sésamo negro o los azukis,  los alimentos salados como el pescado y las algas y las verduras de raíz como la zanahoria o la remolacha.

Por supuesto y como en cualquier otra época las frutas y verduras son esenciales  y es preferible optar por las de temporada. Nos seguirán acompañando muchas de las del otoño, incluyelas dando mayor prioridad las cocinadas sobre las crudas, aunque estas tambien deben formar parte de la dieta en una pequeña proporción. El brócoli sigue siendo una de las fundamentales por su alto contenido en vitamina c y fitoquimicos, tambien los cítricos y las verduras como el ajo y la cebolla cuyos compuestos azufrados previenen y tratan síntomas de resfriados tan caracteristicos en esta época como las tos y la mucosidad. Puerros, calabacines o espinacas continúan siendo fondo de despensa y base para cualquier elaboracion por su gran capacidad para eliminar liquidos y toxicos algo básico para el mantenimiento de un buen sistema inmunitario.

Las cocciones serán mas largas y a temperatura media para dotar al alimento del calor con el que nos va a nutrir al comerlo, por tanto es época de guisos, sopas y bebidas e infusiones calientes a las que puedes añadir especias ya que calientan los órganos y estimulan la circulación sanguínea lo que permite aguantar las bajas temperaturas.

Y por ultimo y tambien importante a tener en cuenta es introducir alimentos ricos en vitamina D. La deficiencia de vitamina D según últimos estudios está relacionada con enfermedades como  la depresion o la osteoporosis. Si bién la principal fuente de vitamina D es el sol, en esta  época con muchas menos horas de luz es conveniente introducir alimentos en la dieta que la incluyan. Las principales fuentes son las proteínas de origen animal como los huevos y el pescado sobre todo los arenques, el salmón, la caballa, las sardinas y el atún. Sin embargo tambien puedes encontrarla en alimentos de origen vegetal como las semillas de sésamo, el tofu, las semillas de lino, las almendras, los vegetales de hoja verde, las nueces, los champiñones y el aguacate asi que no dejés de incorporalos.

by MJ

“Come bién, respira profundo y quiérete mucho”

Un bocado de vida: Germinados

Hablar de “vida” en la cocina es hablar de germinados, pero…. ¿que son los germinados?  Aunque habitualmente  solo los encontrarlos formando parte de la decoración de algún plato de cocina, los germinados  son los únicos alimentos  con capacidad para  generar vida en sí mismos , y eso es precisamente lo que nos aportan, nos dotan de energía vital. Incluso las verduras y frutas, con su gran cantidad de vitaminas y nutrientes, no tienen  esta posibilidad. Los germinados son  las plantas en su primera etapa de crecimiento y por tanto nos ofrecen una de las fuentes naturales más concentradas de minerales, vitaminas, enzimas y aminoácidos (proteínas).  Por  sus  múltiples beneficios deberían formar parte habitual de nuestra dieta diaria, ya que fortalecen el sistema inmune, ayudan en la depuración y desintoxicación, combaten los radicales libres o mejoran la fibra intestinal entre otros. Su uso en Occidente no ha sido demasiado habitual,  pero cuentan con una larga historia. Ya se utilizaban en China, hace más de 3000 años  y continúan siendo alimento esencial en la dieta oriental.  En America su impulso se debió fundamentalmente a la doctora Ann Wigmore,  pionera en introducir este tipo de “alimentación viva”.

Los germinados son fáciles y baratos de cultivar en casa, probablemente sea la única manera de que podáis incorporarlos a diario a vuestra alimentación dado que no suele ser habitual encontrarlos disponibles para su compra a no ser que recurrais a tiendas especializadas o determinados herbolarios. Se pueden germinar semillas de vegetales, legumbres, cereales y frutos secos. Al germinarlas,  aparte de incrementar su valor nutricional, las hacemos más fáciles de digerir. Una de las semillas más utilizadas para empezar a introducirse en esta técnica es  la semilla de alfalfa porque además de  sus múltiples propiedades, suele germinar facilmente y su sabor es bastante suave. Para saber más sobre las distintas semillas y los métodos de germinación ve a la pagina de Cocina Sana